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Lanzarote suma siete medallas entre los vinos extremos

Los vinos de Lanzarote logran tres grandes oros, cuatro oros y un premio especial en un certamen con 1.175 referencias de 22 países

Los vinos de Lanzarote vuelven a encontrar reconocimiento en uno de los concursos internacionales más ligados a las particularidades de su viñedo. Bodegas Martinón, Timanfaya y El Grifo han conseguido siete medallas en el Mondial des Vins Extrêmes 2026, tres de ellas Grandes Medallas de Oro y cuatro Medallas de Oro.

El palmarés se completa con un reconocimiento especialmente significativo para Bodegas Timanfaya, cuyo Moscatel Dulce Selección 1999 ha recibido además el Premio Especial al Mejor Vino de Pie Franco, tras obtener la puntuación más alta del concurso dentro de esta categoría.

La 34ª edición del certamen, organizado por el CERVIM, reunió 1.175 vinos de 432 bodegas procedentes de 22 países. Las catas se celebraron los días 25 y 26 de agosto en Châtillon, en el Valle de Aosta italiano, con un panel formado por 55 catadores técnicos internacionales.

Tres bodegas y siete medallas

Bodegas Martinón obtuvo una Gran Medalla de Oro con Martinón Blanco Seco 2025 y una Medalla de Oro con Martinón Blanco Afrutado 2025.

El mayor número de distinciones recayó en Bodegas Timanfaya, que logró dos Grandes Medallas de Oro con Timanfaya Moscatel Dulce Selección 1999 y Timanfaya Malvasía Dulce Natural 2018, además de una Medalla de Oro para Timanfaya Tinto 2023.

A estos tres reconocimientos se suma el citado Premio Especial al Mejor Vino de Pie Franco para el Moscatel Dulce Selección 1999.

Por su parte, Bodegas El Grifo obtuvo dos Medallas de Oro por Experiencia de Vendimia Listán Blanco, Crianza en Fudre 2024 y Seco Colección 2025.

Un concurso hecho para viñedos difíciles

El Mondial des Vins Extrêmes tiene una particularidad que lo diferencia de otros grandes certámenes internacionales: está dedicado exclusivamente a vinos procedentes de la denominada viticultura heroica.

El concepto engloba producciones nacidas en condiciones especialmente exigentes, ya sea por las fuertes pendientes, la altitud o la insularidad en territorios de reducida superficie.

En ese contexto, Lanzarote encuentra un encaje prácticamente natural. El cultivo sobre rofe, la escasez de precipitaciones, el viento y el sistema tradicional de hoyos protegidos por muros de piedra conforman un modelo vitícola difícil de reproducir fuera de la isla y que exige un elevado componente de trabajo manual.

Precisamente por eso, los resultados obtenidos en este concurso tienen una lectura diferente a la de un certamen generalista: los vinos de Lanzarote se miden aquí con elaboraciones procedentes de otros territorios marcados también por condiciones límite de cultivo.

El presidente del Consejo Regulador de la DOP Vinos de Lanzarote, Jorge Rodríguez, considera que estos premios respaldan el trabajo de las bodegas y sitúan a la isla dentro del panorama internacional de la viticultura extrema.

Más allá del medallero, el resultado vuelve a reforzar una idea que Lanzarote lleva años trasladando fuera de las Islas: que las dificultades de su territorio no son únicamente un condicionante agrícola, sino también una parte esencial de la personalidad de sus vinos.

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