Bodega

El viñedo de Lanzarote respira tras dos años difíciles

La vendimia podría superar los tres millones de kilos y llega con uva en buen estado, después de dos campañas por debajo de las expectativas

La vendimia de Lanzarote encara su recta final con mejores perspectivas que en las dos últimas campañas. Las previsiones de la Denominación de Origen apuntan a que la cosecha de 2026 podría superar los tres millones de kilos de uva, una cifra que devuelve cierto optimismo al sector después de dos años con producciones inferiores a las esperadas.

No es solo una cuestión de volumen. Desde el Consejo Regulador destacan también el buen estado de la uva que está entrando en bodega y la calidad observada hasta el momento, dos factores que permiten mirar con mejores expectativas a los vinos de la nueva añada.

Todavía habrá que esperar al cierre definitivo de la campaña para disponer de cifras consolidadas, pero el escenario actual supone un cambio de tono para viticultores y bodegas después de campañas especialmente cortas.

Formación para un viñedo cada vez más exigente

La recuperación de la cosecha coincide con un año en el que la DO ha reforzado su actividad formativa. Uno de los programas estuvo dirigido por los técnicos Julio Prieto y Emilio Peiró, con contenidos centrados en poda de respeto, plagas y enfermedades, gestión del riego y poda en verde.

El planteamiento buscó trasladar la teoría directamente a las fincas, siguiendo la evolución de las viñas durante distintas fases del ciclo vegetativo.

La Listán Negro protagonizó otra de las acciones formativas del año. El enólogo Xabier Kamio dirigió dos jornadas dedicadas a profundizar en las posibilidades de una de las variedades características del Archipiélago.

Las catas permitieron comprobar su versatilidad a través de tintos jóvenes y de guarda, rosados, espumosos y Blanc de Noirs, mostrando cómo clima, suelo y técnicas de elaboración pueden dar lugar a perfiles muy diferentes sin perder la identidad varietal.

El vino también se explica desde el paisaje

La divulgación ha vuelto a ocupar una parte importante de la actividad del Consejo Regulador. Tres rutas interpretadas permitieron acercar al público al viñedo y explicar sobre el terreno las particularidades de cultivar en el rofe y en unas condiciones climáticas que han terminado definiendo uno de los paisajes agrícolas más reconocibles de Canarias.

Bodega Erupción, Rocanegra y Tao Viticultores participaron en estas experiencias, que finalizaron con degustaciones de sus vinos.

A ello se sumó una nueva Experiencia Enogastronómica celebrada junto a los Centros de Arte, Cultura y Turismo. El Jardín de Cactus acogió un maridaje de cuatro vinos de la DO con platos de su restaurante, poniendo nuevamente en relación la producción vitivinícola con la cocina y el producto de Lanzarote.

También regresó este verano “Érase una vid, historias maridadas con nuestros vinos”, celebrada en Bodegas El Grifo. La narradora Isabel Cabrera condujo un recorrido por la Lanzarote de la primera mitad del siglo XX mediante historias, recuerdos y tradiciones acompañados por vinos de la histórica bodega y un enyesque de productos locales.

La filoxera, bajo vigilancia

Uno de los frentes menos visibles, pero más relevantes para el futuro del viñedo, comenzó en junio. La DO y el Cabildo de Lanzarote pusieron en marcha un proyecto específico para reforzar durante un año las tareas de inspección, vigilancia y seguimiento de la filoxera.

El objetivo es incrementar el control del viñedo insular y mejorar la capacidad de respuesta ante la eventual aparición de cualquier foco, en un momento en el que la protección fitosanitaria de las viñas canarias ha adquirido especial importancia.

El Consejo Regulador mantiene, además, sus funciones habituales de control y certificación de los vinos amparados, así como el asesoramiento a viticultores y bodegas en ayudas, subvenciones y trámites administrativos.

Próxima parada: Semana Malvasía

Con la vendimia todavía en marcha, el siguiente gran encuentro de la DO con el público ya tiene fechas. La duodécima Semana Malvasía se celebrará del 3 al 8 de noviembre con una programación en torno al vino, la gastronomía, la cultura y el patrimonio vitivinícola.

La cita llegará, además, después de una cosecha que, si confirma las previsiones actuales, permitirá al sector cerrar 2026 con una producción sensiblemente más favorable.

Tras dos vendimias complicadas, volver a superar la barrera de los tres millones de kilos no resolverá por sí solo los desafíos del viñedo lanzaroteño, pero sí ofrece a viticultores y bodegas algo que necesitaban: más uva, buena calidad y mejores argumentos para mirar a la próxima añada con optimismo.

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