Allpa celebra su primer año con la tierra como raíz
David Brandão y Ángela Vásquez celebran el primer aniversario de un proyecto familiar que mezcla sus raíces con la despensa de Lanzarote
Hace un año, David Brandão dejó atrás una larga trayectoria cocinando y gestionando proyectos para otros y abrió en Playa Blanca el restaurante que llevaba tiempo queriendo hacer para sí mismo. Lo llamó Allpa Gastrobar.
No fue una elección casual. Allpa significa tierra en quechua, la lengua vinculada a las raíces peruanas de su pareja, Ángela Vásquez, compañera también de este proyecto familiar. Y tierra es precisamente una palabra que ayuda a explicar una cocina construida entre tres lugares: Portugal, Perú y Lanzarote.
El restaurante, situado en la zona de Faro Pechiguera, cumple ahora su primer año de actividad, convertido en la etapa más personal de un cocinero que llevaba mucho tiempo vinculado a la gastronomía lanzaroteña.
De las grandes cocinas a un proyecto propio
Brandão llegó a Lanzarote de la mano del Princesa Yaiza y pasó cinco años en Isla de Lobos. Posteriormente ejerció como chef ejecutivo en La Isla y el Mar y estuvo implicado en la creación del proyecto gastronómico de Kentia. En los años siguientes amplió su perfil hacia la gestión, trabajando como director de Alimentos y Bebidas en establecimientos hoteleros. Pero la cocina nunca quedó demasiado lejos.
El portugués, natural de Oporto, ha explicado anteriormente que abrir su propio restaurante era una aspiración que llevaba años madurando. «Creo que todo cocinero ambiciona tener su propio espacio», reconocía cuando Allpa comenzaba su andadura. Ese espacio terminó apareciendo en Playa Blanca.
Y con él también la posibilidad de cocinar sin tener que responder a otro concepto que no fuera el suyo.
Perú, Portugal y producto lanzaroteño
La propuesta no busca realizar una fusión forzada entre dos cocinas nacionales. Allpa se apoya más bien en recuerdos, viajes y raíces familiares, utilizando Lanzarote como despensa.
Ángela aporta la memoria peruana. David, los sabores portugueses que conoce desde la infancia y una manera de relacionarse con la gastronomía que atribuye en buena medida a sus abuelos, con quienes recorría Portugal para conocer restaurantes y platos de diferentes regiones.
Lanzarote pone el producto.
El propio restaurante define su cocina como el encuentro entre «el alma de Perú y Portugal» y los sabores de la isla. El ceviche, por ejemplo, se elabora con pescado fresco del Atlántico; la brasa recoge influencias portuguesas aplicadas a carnes, pescados y verduras; y las tapas combinan producto lanzaroteño con acentos de ambas cocinas.
En esa mezcla caben también el queso de cabra de Lanzarote o las papas arrugadas, además de elaboraciones reconocibles de la memoria portuguesa, como el pollo piri-piri.
Pero el mapa gastronómico de Brandão es todavía más amplio. Sus viajes han dejado recuerdos de cocinas de Croacia, Eslovenia o Estados Unidos que también han ido encontrando sitio en sus platos.

Un año cocinando como quería cocinar
Probablemente esa sea la diferencia fundamental entre Allpa y buena parte de la carrera anterior de su chef.
Después de años trabajando en estructuras hoteleras de gran nivel, diseñando conceptos, dirigiendo equipos y sumando experiencia también en gestión, Brandão se puso al frente de un establecimiento mucho más pequeño y familiar.
La sala tiene además una parte igualmente importante en la personalidad del proyecto. La web de Allpa presenta a Ángela Vásquez como el alma de la hospitalidad del restaurante, responsable de trasladar al servicio esa idea de cercanía y casa que ambos quieren asociar al establecimiento.
Un año después, Allpa continúa siendo esencialmente eso: un restaurante de pareja, de raíces y de viajes, pero también el lugar en el que David Brandão decidió volver a ponerse la cocina en primer plano.
Portugal puso parte de la memoria. Perú le dio hasta el nombre. Y Lanzarote terminó poniendo la tierra.

