El chef Germán Blanco dirige una entonada sinfonía de cocineros insulares en uno de los icónicos espacios de Madrid Fusión
Productos como los quesos de cabra, las mermeladas volcánicas, las papitas de Los Valles, la morena, la cebolla de Soo, la famosa batata de jable, el gofio de La Molina, el millo, los garbanzos, el mero, el pulpo, el baifo, los bombones y los mantecados han sido interpretados, con el aforo completo, por los cocineros Dailos Perdomo (Liken), José Nieves (La Bodega de Santiago), Fernando Guadalupe (Lambra), Rayco Arbelo (raro Food Lab), Orlando Ortega (Lilia), Pedro Santana (Cocina del Puerto), Antonio Rodríguez (Hotel Costa Calero), Jésica Morales y Enrique Martín (Pastelería Arjeri y Bombonería La Corona), con vinos, armonizados por José Concepción, como el Althay, El Grifo Lías, el Erupción Milagro de Magmasía Selección, el Rocanegra Tinto Quintana y los espirituosos de Bernardo’s.
Todo ello en el espacio 360° Hub de Madrid Fusión. Un recorrido por el producto y los sabores, si, pero también por la historia misma de la isla. De eso se encargó el siempre solvente Nacho Romero, biólogo, medioambientalista e intérprete del territorio como pocos hay. Uno de los aciertos de Saborea Lanzarote para entender mejor la importancia de cada bocado que se nos presentó.
La mesa la abrió un surtido de quesos, de tierno a curado, de varias queserías insulares, acompañados de mermeladas y miel de la isla. Le siguió una acertada composición de papas de Los Valles, con su mojo rojo, y morena frita en forma de chips. La cuchara se hizo presente, por primera vez, en un equilibrado platillo de Cebolla de Soo asada, suero de cabra, pan pasa madre y mojo de cilantro, que puso en alerta a los que no conocían las posibilidades de la cocina conejera.
Aprovechamos la cuchara para un Caldo de mero y escaldón de gofio, como reflejo de la isla de La Graciosa. El jable también se hizo presente con una Batata, medregal curado en sal de Janubio y mojo agripicante. La fiesta de la tradición continuó con las Garbanzas, pulpo y pota, que nos regresaron al hogar de cada uno, antes del fin de fiesta salado protagonizado por dos pases: Caldo de millo y Baifo frito y papita negra.
La parte dulce la protagonizó la Trucha de batata y su versión en trampantojo y un bombón de autor porque en eso también Lanzarote es singular.








