Kentia Gourmet Club

Plan para este verano: dejarse llevar por la Kentia Experience. Picoteo, menú degustación y cócteles para no olvidar

Primero y muy a tener en cuenta para seguir leyendo: Kentia Gourmet Club, siendo restaurante del Hotel Boutique La Isla y el Mar, no es, ni mucho menos, EL restaurante del hotel. No en exclusividad, se entiende. Y no solo porque tiene entrada independiente desde la calle -lo cual ya es una gran ventaja- si no porque llama a gritos a recibir al público residente.

La propuesta gastronómica del Kentia Gourmet Club merece ser conocida y, desde luego, disfrutada con los cinco sentidos. El protagonismo absoluto del producto de proximidad, la experimentada y siempre genial mano del chef Juanjo Suárez, una bodega surtida y de calidad, un local de lo más acogedor y la propuesta gastronómica de Lolo Román, se traduce en el menú degustación (9 pases, 55 euros sin maridaje) que se ofrece en la actualidad. Es uno de los tres pies en los que se asienta la llamada Kentia Experience y que incluye, además, el Finger Food (o picoteo, en conejero) y una atrevida y vanguardista coctelería.

Entre África y Canarias

Así se llama el menú degustación que invita a un viaje desde Lanzarote hasta la punta sur del vecino continente. Guiados magistralmente por Yaco González, el atento Jefe de Sala, el camino comienza con Panafricanismo, muestra de panes y untables que van desde el tomate local hasta la mantequilla de cabra.  Es el preludio de la primera etapa: Lanzarote. Y de la primera originalidad: los tres pases del viaje insular van servidos sobre otras tantas piezas de un puzzle que acaba formando la silueta de la isla.

El camino arranca por la Finca Machinda, que surte de productos al restaurante. Una menestra de verduras, en distintas cocciones y texturas, que entra deslizándose por el paladar. Una falsa papa negra -lapa con su mojo verde, en realidad- se nos presenta como la parte central de Lanzarote. El pase lleva el acertado nombre de Homenaje a nuestras mariscadoras y es la antesala del final del viaje por la isla. Termina en el sur -y se completa el puzzle- con Uga, Salmón ahumado, queso de flor y tuno indio y un efecto visual a modo de humeante volcán.

Salto al continente

Ríos de tinta sahariana es el nombre del siguiente pase. El primero ya en el continente africano. Calamar sahariano en diferentes texturas. Un bocado divertido de comer, redondo y que, en efecto, evoca lo que pretende evocar: puro mar. Costa africana. El pase de carne lo forman Entre Libia y Etiopía, tartar de vaca que se sirve con mantequilla ahumada que funden en mesa y cordero separado del bocado vecino con yogurt de cabra. Guinea Ecuatorial cierra el festival de lo salado. Un envuelto de pescado -atún- cocinado en papillote de hoja de plátano con chocolate, aire de beterrada y puré de hasta cinco tubérculos.

El menú degustación se cierra con un único, pero espectacular, pase dulce: Máscara tribal. Es exactamente eso, una máscara -de notables proporciones- de chocolate y algarroba que sirven con una paleta de cuatro colores y un pincel. La idea es clara: decorar a tu gusto la máscara con las pinturas de manzana verde, arándanos o mango.

Atrevida coctelería

La Kentia Experience se completa con un buen surtido de cócteles servidos en llamativos recipientes que, en el acto, invitan a compartirlo en las redes sociales. Opción que se trabaja con gran inteligencia en la propuesta global del lugar. Humos, espumas, texturas, hierbas aromáticas…y hasta la flor eléctrica (Acmella oleracea), con aspecto de margarita deshojada y que despierta sensaciones de hormigueo o adormecimiento eléctrico en el paladar. Y, por supuesto, sabias combinaciones de zumos, refrescos y espirituosos manejadas con nivel por los bartenders. A 15 euros el cóctel.

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