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Peligroso Pérez presenta sus rones en Lanzarote

El maestro ronero presentó este fin de semana a restauradores de la isla las primeras referencias de su proyecto artesanal instalado en Firgas

Paco “Peligroso” Pérez empieza a descorchar el proyecto que durante los últimos años ha ido construyendo alrededor del ron. El maestro ronero grancanario estuvo este pasado fin de semana en Lanzarote para presentar a profesionales de la restauración de la isla las primeras referencias que salen al mercado bajo el nombre de Destilería Peligroso Pérez.

La visita incluyó un encuentro de degustación y presentación dirigido al sector hostelero, dentro de una primera etapa en la que Pérez está comenzando a enseñar el resultado de un proyecto muy personal, instalado en Firgas, Gran Canaria, y concebido deliberadamente lejos de los grandes volúmenes industriales.

La destilería ocupa una antigua hacienda del siglo XVII y trabaja con producciones limitadas, un planteamiento que recientemente le ha valido además uno de los reconocimientos a la innovación concedidos por la Mancomunidad del Norte de Gran Canaria.

Barricas de Jerez para una segunda vida

Entre las primeras referencias que el proyecto está poniendo en circulación aparecen dos rones que explican bastante bien por dónde quiere ir Peligroso Pérez.

Uno de ellos parte de un ron artesanal destilado en alambique con diez años de envejecimiento, que posteriormente recibe una segunda crianza en una barrica histórica de Jerez que previamente contuvo Oloroso.

El segundo sigue el mismo principio con ocho años de envejecimiento y acabado en barrica ex-Amontillado. Ambos se comercializan en formatos de 70 y 20 centilitros.

Conviene hacer aquí una precisión: al tratarse de una destilería de reciente puesta en marcha, esos ocho y diez años no corresponden íntegramente a una crianza realizada en las nuevas instalaciones. Una de las claves del proyecto está precisamente en la selección de rones envejecidos y su posterior afinado en barricas históricas de Jerez, donde Pérez imprime el perfil final que busca.

Es un terreno que conoce bien. Francisco Jesús Pérez del Rosario, ingeniero además de maestro ronero, acumula una larga trayectoria profesional en la industria y ha desarrollado buena parte de su carrera alrededor de la destilación, el envejecimiento y el ensamblaje de espirituosos.

De la barrica a la botella

La filosofía de la nueva casa insiste especialmente en el carácter artesanal.

Según explica la propia destilería, los rones se embotellan a mano, las botellas también se serigrafían manualmente y el líquido se llena directamente desde la barrica, sin aditivos. Cada producción es limitada y numerada.

No parece, por tanto, un proyecto pensado para llenar lineales a cualquier precio.

La idea pasa más bien por pequeñas producciones, barricas seleccionadas y una fuerte vinculación con la gastronomía, algo que encaja con la trayectoria de Peligroso Pérez y explica también que una de sus primeras paradas de presentación haya sido precisamente Lanzarote, donde mantiene desde hace años relación con restauradores y profesionales de la hostelería.

Su nombre no es nuevo para el sector de la isla. Antes de poner en marcha su propia destilería, Pérez había participado en Lanzarote en diferentes acciones relacionadas con el mundo del ron, incluidas colaboraciones con establecimientos que trabajaron ediciones y barricas específicas bajo su asesoramiento.

Ahora la diferencia es sustancial: el nombre que aparece en la botella es el suyo.

La visita de este fin de semana sirve así como una de las primeras tomas de contacto de la restauración lanzaroteña con un proyecto que comienza a enseñar sus cartas.

Peligroso Pérez ya tiene destilería. Y, sobre todo, empieza a tener ron que servir en la copa.

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