Cien comensales abren Sabores de Tinajo
La primera cita de Sabores agotó sus cien plazas y reunió cocina en vivo, vinos y elaboraciones construidas a partir del producto del municipio
La segunda edición de Sabores de Tinajo ha comenzado con todas sus plazas ocupadas. La jornada inaugural, celebrada en San Roque coincidiendo con las fiestas de la localidad, reunió a un centenar de participantes después de que las inscripciones se agotaran pocas horas después de abrirse.
El producto local volvió a ejercer como hilo conductor de una experiencia concebida para acercar al público algunos de los ingredientes, productores y elaboraciones vinculados al municipio.
El menú comenzó con un gazpacho de pitaya de J.C. Viñas, al que siguió una croqueta de almogrote elaborada con queso curado de Filo El Cuchillo, mermelada de cactus de Mermeladas Lala y gofio.
También se sirvió un mini pan brioche de la Panadería San Roque con carne de cabra y cebolla encurtida. El recorrido terminó en clave dulce con un semifrío de higos acompañado de gel de malvasía de Mermeladas Lala.
Del producto a quien lo trabaja
La propuesta no se limitó al showcooking y la degustación. La primera jornada contó también con la participación de Tomás Mesa, enólogo de Bodega Las Cadenas, que acercó a los asistentes el trabajo que desarrolla la bodega y algunos de los procesos asociados a la elaboración de sus vinos.
La presencia de productores del municipio es uno de los elementos sobre los que se articula Sabores de Tinajo, una iniciativa que busca relacionar directamente gastronomía, paisaje y sector primario.
Esta segunda edición estará compuesta por tres jornadas, después de la acogida obtenida por el formato durante su estreno el pasado año.
El programa está impulsado por las áreas de Comercio y Sector Primario del Ayuntamiento de Tinajo, en colaboración con el programa Dinamiza Rural del Gobierno de Canarias.
Más allá del componente institucional, el lleno de esta primera convocatoria vuelve a mostrar el interés que despiertan las actividades capaces de poner nombre y apellido al producto local: no solo probarlo, sino conocer de dónde procede, quién lo cultiva o elabora y de qué manera puede llegar hasta el plato.

