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Últimos días para solicitar la almazara del Cabildo

Los productores tienen hasta el 28 de agosto para inscribirse; la aceituna deberá llegar limpia a la almazara y cada entrega tendrá un mínimo de 300 kilos

La campaña de la aceituna entra en su fase decisiva en Lanzarote. Los agricultores de la isla tienen hasta el próximo 28 de agosto para solicitar la recepción de sus cosechas y acceder al servicio de molienda de la almazara de la Granja Agrícola Experimental.

La iniciativa permite a los productores transformar sus aceitunas sin asumir el coste de la molturación, aunque sí tendrán que hacerse cargo de las analíticas necesarias para comprobar la seguridad y calidad del aceite obtenido.

Para participar será necesario aportar un mínimo de 300 kilos de aceitunas por agricultor. El fruto tendrá que llegar en buenas condiciones, limpio de hojas, tierra o picón y con un estado fitosanitario adecuado.

En aquellos casos en los que se hayan empleado productos fitosanitarios, ya sean convencionales o ecológicos, deberán estar incluidos en el registro oficial correspondiente y haberse respetado los plazos de seguridad fijados por el fabricante.

Una molienda con requisitos de calidad

Las solicitudes deben formalizarse de manera presencial en las dependencias de la Granja Agrícola Experimental, de lunes a viernes, entre las 8.00 y las 13.00 horas. Para resolver dudas, el servicio mantiene habilitado el teléfono 928 598 500, extensión 3600.

La campaña está promovida por el Área de Agricultura del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa y busca facilitar la transformación de una producción que, aunque de dimensiones más modestas que otros cultivos históricos de la isla, ha ido ganando presencia dentro de la diversificación agrícola lanzaroteña.

El presidente del Cabildo y responsable del área de Agricultura, Oswaldo Betancort, señala en este sentido el papel que puede desempeñar el olivar dentro del campo insular y la conveniencia de ofrecer a los agricultores infraestructuras que les permitan transformar su cosecha con garantías sanitarias.

La almazara vuelve así a ponerse al servicio de una producción estrechamente ligada al territorio y de un aceite cuya calidad empieza mucho antes de la molienda: en el estado de la aceituna que llega hasta sus instalaciones.

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